martes, 22 de marzo de 2016

La 4x4 de los biotecnólogos.

Prof. Dr. Alberto Luis D'Andrea.
Biotechpeace Network CEO

La biotecnología utiliza seres vivos y/o partes de seres vivos para dar respuestas a las crecientes necesidades socioeconómicas. Ante un planeta que incrementó su población de 2500 millones de habitantes en el año 1950 a 7000 millones en el año 2012, la economía clásica fracasa día a día; los recursos naturales son insuficientes y la contaminación esta fuera de control. ¿Quienes más que los biotecnólogos, con sus 65 millones de genes conocidos y la ingeniería genética, podrán impulsar con sus métodos de diagnóstico y sus biofábricas transgénicas, las soluciones en áreas tan vitales como la salud, la alimentación, la energía y el cuidado del medio ambiente? Los biotécnologos son y serán los impulsores de las respuestas originales a las problemáticas del siglo constituyéndose en las semillas necesarias para lograr un nuevo y sustentable equilibrio en la tierra.
El campo de acción de los biotecnólogos es una 4x4. Cuatro tareas: Investigar en biología molecular, desarrollar nuevos productos, producirlos eficientemente con calidad y, generar las empresas para su producción-comercialización, en cuatro áreas: salud, alimentos, energía y medio ambiente. 4 tareas x 4 áreas, 16 posibilidades de participación en el mercado laboral, 16 oportunidades de hacer lo que hay que hacer para mantener la vida en el planeta y ser protagonistas del siglo XXI.

domingo, 5 de julio de 2015

Una visión del futuro desde la Biotecnología.

Conferencia dictada el 20 de junio del 2015 con motivo de la presentación del Colegio de Biotecnólogos de Tucumán.



viernes, 15 de mayo de 2015

Bioeconomía para todos.

Alberto L. D'Andrea. Revista Agropost, número 136.
Un estudio comparativo de algunas variables significativas relacionadas con nuestra temática lo ubicamos en la siguiente tabla:


El avance científico iniciado en 1800 pero potenciado fuertemente a partir del desarrollo de modelos atómicos confiables en la primera mitad del siglo XX y, fundamentalmente por su crecimiento exponencial los últimos 60 años, queda reflejado en uno de sus  aspectos por el incremento del CO2 debido a la necesidad de consumo de energía fósil por parte del impresionante desarrollo tecnológico producido.  No obstante el incremento en el promedio de vida de 24 a 76 años (3,2 veces más) y el aumento de la población en la tierra de 1000 a 7000 millones de habitantes (7 veces más) pareciera indicar que la vida humana en la tierra está floreciente. Si bien el avance científico-tecnológico produjo una mejora cuantitativa importante  en cuanto al promedio de vida, con perspectiva a corto plazo de superar los 100 años, trajo aparejado graves problemas cualitativos con tendencia a acelerarse en forma exponencial: aumento de la población mundial de 2500 a 7000 mil millones de habitantes entre el año 1950 y el 2013, aproximación a la “carga máxima de la tierra” (10.000 millones de habitantes), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos,  aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad del hombre, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global; agotamiento de la energía fósil-extractiva, antes abundante-barata y declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre.  En el contexto planteado, la economía de pensamiento único en la cual lo económico predomina sobre lo político y el mercado soluciona todos los problemas del sistema en concurrencia con la competitividad y el libre intercambio, no puede dar respuestas a las demandas de la sociedad. De los 7000 millones de habitantes actuales, casi 1000 millones no pueden comer si alguien no le proporciona alimentos y 5000 millones están fuera de una vida garantizada.  El intento histórico más reciente de romper con la inconveniencia actual de la economía ortodoxa  partió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y  The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de  crisis económicas.   Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la  aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra…
Paulatinamente, debido a las innovaciones tecnológicas, avanza un incesante aumento en la capacidad de producir en forma sustentable tendiente a mostrar su capacidad de dar soluciones efectivas y alternativas ante la inacción de la desbordada economía de mercado.

La bioeconomía real.
La biotecnología con su capacidad transformadora de la naturaleza aparece como la tecnología “prometeica“ buscada por Georgescu-Roegen en respuesta a las problemáticas planteadas por su economía física basada en la función entropía. Hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.  
Pareciera ser que la mejora cualitativa en la vida se centra en avanzar hacia la bioeconomía cuya base científico-tecnológica es la biotecnología y su motor productivo es la biofábrica transgénica; en concordancia con lo que alguna vez señaló Georgescu-Roegen “Si la vida es lo más importante, la economía debiera ser una rama de la biología y no la vida un apéndice de la economía como plantea la economía ortodoxa”.


 La bioeconomía de conveniencia.
 Los países europeos y los Estados Unidos engloban bajo la denominación de bioeconomía, a la  actividad económica que se nutre de la investigación y la innovación en las ciencias biológicas,  en un intento por mantener subordinada a la naturaleza a un contexto económico ficticio. Una bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en sus universidades no funcionan. Una bioeconomía tendiente a resistir el ocaso de la economía de pensamiento único para continuar con la acumulación del poder en desmedro de la mejora cualitativa de la vida en la tierra planteada por las posibilidades productivas brindadas por el desarrollo de la ciencia-tecnología  actual en un intento por subsanar sus errores del pasado…

Bioeconomía para todos. 
Distingamos las voces de los ecos, la incidencia productiva de la tecnología actual nos permite avanzar sobre una economía moderna, centrada en las necesidades del hombre, en el respeto de las leyes de la naturaleza y en la utilización de sus recursos generosos ¿por qué no?, una bioeconomía para todos. 

jueves, 11 de abril de 2013

No estudies biotecnología.

                                        Si no te apasiona la naturaleza de los seres vivos.
                                        No estudies biotecnología.
                                        Si no te preocupa mejorar la salud de las personas.

                                        No estudies biotecnología.
                                        Si no te interesa disminuir el hambre en el mundo.
                                        No estudies biotecnología.
                                        Si no te agrada generar recursos naturales renovables.
                                        No estudies biotecnología.
                                        Si no te atrae producir en forma sustentable.
                                        No estudies biotecnología.
                                        Si no te fascina estar a la vanguardia de tu generación.
                                        No estudies biotecnología.
                                        Si no estás comprometido con la vida.
                                        No estudies biotecnología.
  
 Prof. Dr. Alberto Luis D'Andrea.
 Biotechpeace Network CEO

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tiempo de bioeconomía

Prof.  Dr. Alberto Luis D'Andrea
Biotechpeace Network CEO.

El desarrollo y bienestar económico del siglo XX se basó en el megaconsumo del petróleo, el carbón y el gas natural para la producción de químicos, materiales y energía en general.
Los grandes cambios económicos de la historia ocurren cuando confluyen una serie de fuerzas tecnológicas y sociales creándose una nueva matriz operativa. Ahora el mundo se encamina a un nuevo tipo de economía “limpia” de base biotecnológica sustentada por un impresionante desarrollo biotecnocientífico tendiente a dar respuestas a problemáticas socioeconómicas cruciales tales como la necesidad de más energía, el aumento de la contaminación, el calentamiento global, la merma de diversidad biológica y el impresionante crecimiento de la población mundial.
En tal contexto podemos redefinir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología que usa materias primas renovables y su acervo de 60 millones de genes, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Georgescu-Roegen, "el padre de la bioeconomía", siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta. Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera. Decía “Para encontrar esa receta y vencer la espada de Damocles de la entropía necesitamos tiempo. Lamentablemente, la cuestión que dramáticamente surge es: ¿qué hacer mientras?, sobre todo cuando la civilización industrial profundiza día a día su dilema energético”.
Casi 45 años después, con una población de mundial de 7.200 millones de habitantes y un informe de la ONU indicando que la tierra sólo podrá soportar 10.000 millones, vamos en camino de quedarnos sin recursos energéticos, alimenticios y con un medioambiente en el límite de lo saludable. La biotecnología se vislumbra como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo a las crecientes demandas socioeconómicas. Hoy ya no hay dudas. La biotecnología es la “receta prometeica” que esperaba la bioeconomía de Nicholas Georgescu-Roegen.